Hay conversaciones que no solo informan, sino que te obligan a mirarte.
Esta fue una de ellas. Y es que pocas veces hablamos con tanta honestidad sobre la mentalidad que sostiene cuando todo tiembla, esa que realmente hace la diferencia cuando el entorno parece moverse sin darnos tregua.
Al hablar con María José Sánchez Yago, especialista en liderazgo y transformación cultural, quedó claro que la “mentalidad” —esa palabra tan desgastada en redes, libros de autoayuda y discursos motivacionales— no es lo que solemos creer. No es “ser positivo”. No es “pensar bonito”. No es fingir que nada duele.
Es otra cosa.
Es más profunda.
Es más incómoda.
Y, sobre todo, más humana.
La mentalidad empieza cuando se cae el positivismo vacío
Durante la conversación, María José compartió una metáfora brutalmente honesta: la mente como una fábrica de pensamientos que produce 24/7. Y, sin darnos cuenta, la mayoría vivimos con un Director General que ya dimitió hace años. Lo agotamos entre estímulos, urgencias, expectativas y ruido. Otros pensamientos —los del miedo, la queja, la comparación, la recriminación— toman el control.
Y entonces confundimos la realidad con lo que pensamos de la realidad.
La mentalidad fuerte no es evitar pensamientos difíciles, sino aprender a dirigirlos. A entrenarlos. A reconocer cuáles fortalecen y cuáles drenan. A escoger, aunque sea por un segundo, un pensamiento que abra posibilidades en lugar de cerrarlas.
Y eso —nos recuerda María José— no es espontáneo, es entrenamiento. Igual que un músculo.
Tomar distancia: el primer acto de liderazgo
Una de las ideas más poderosas de la entrevista fue esta:
“Ante una decisión difícil, lo primero es tomar distancia. Porque si te absorben las emociones, tu visión se vuelve parcial.”
Tomar distancia no es indiferencia.
Tomar distancia es liderazgo.
Es recordarte que no eres solo lo que te pasa, sino la manera en que eliges leer lo que te pasa.
Preguntas que nacen aquí:
-
¿Qué de esto es real y qué es interpretación?
-
¿Qué parte es miedo, qué parte es ego, qué parte es hábito?
-
¿Qué veo cuando observo sin defender mi personaje?
Preguntas incómodas, sí, pero necesarias.
La valentía silenciosa de dejar que la vida conteste
Otra frase que queda marcada:
“El líder tiene que hacer lo que toca hacer, y luego entregarlo. La vida responde.”
En un mundo obsesionado con medir todo, controlar todo y predecir todo, esta idea es casi contracultural. Pero profundamente liberadora.
La mentalidad fuerte no es omnipotencia.
Es humildad activa: hago mi parte con claridad, y después confío.
Sin exigir resultados inmediatos.
Sin entrar en ansiedad por no ver cambios al día siguiente.
Eso no es pasividad.
Eso es madurez.
Las organizaciones se sostienen (o se rompen) por conversaciones
Uno de los regalos más valiosos del episodio es la distinción entre:
-
Guía
-
Empuje
-
Engrase
Y es el engrase —las buenas conversaciones— lo que casi nadie entrena.
Conversaciones donde el propósito está presente.
Donde se escucha de verdad.
Donde se integra lo que el otro dice, sin invalidarlo ni complacerlo.
Donde se habla desde la responsabilidad, no desde la urgencia.
Aquí surge una de las preguntas más potentes de todo el episodio:
¿Cómo sería mi liderazgo si conversara con otros como hablo con mi mejor amigo?
Porque así como nos hablamos internamente define nuestro estado,
la manera en que hablamos define la cultura.
Y eso no depende del cargo.
Depende de la conciencia.
Depende de construir, día a día, la mentalidad que sostiene cuando todo tiembla en la interacción humana.
La confusión más común: resultados sin propósito
Lo hablamos durante la entrevista:
muchas organizaciones creen que conversan bien… cuando en realidad solo conversan sobre resultados.
Lograr números no es malo.
Reducir una conversación profunda a un reporte trimestral sí lo es.
Una mentalidad orientada solo a metas financieras fabrica equipos cansados, inseguros y ensimismados.
Una mentalidad que combina resultados con propósito…
esa sí construye futuro.
Y la pregunta inevitable es:
¿Qué historia le estamos contando a la gente con la manera en que medimos, exigimos y celebramos?
Lo más humano del liderazgo: recuperar la alegría
Quizá el cierre más inesperado del episodio fue esta frase:
“Hay que recuperar la alegría. La alegría de hacer, de conversar, de equivocarse, de colaborar, de existir.”
En un mundo lleno de urgencia, burnout, prisa y miedo al error, hablar de alegría es casi revolucionario.
La alegría como fortaleza.
La alegría como acto de resistencia.
La alegría como espacio donde la mente vuelve a respirar.
Porque un líder sin alegría no inspira.
Un líder sin alegría administra.
Y administrar no mueve almas.
Para reflexionar después de escuchar este episodio
Te dejo algunas preguntas poderosas inspiradas en la conversación:
Para líderes
-
¿Qué parte de mi liderazgo hoy nace del miedo y cuál nace del propósito?
-
¿Cuando fui “más yo” por última vez dentro de mi equipo?
-
¿Qué conversación he evitado por miedo, cansancio o ego?
-
¿Qué pensamientos debo dejar de alimentar para liberar mi propia energía?
Para cualquier persona
-
¿Qué pensamiento me está robando paz en este momento?
-
¿Cuándo fue la última vez que tomé distancia antes de reaccionar?
-
¿Cómo suena mi diálogo interno cuando estoy bajo presión?
-
¿Qué microespacios de silencio necesito recuperar hoy?
Si este ensayo resuena contigo… escucha la conversación completa.
Lo que te comparto aquí es solo una parte de lo que surgió en esa hora de profundidad, humanidad y absoluta claridad que nos regaló María José Sánchez Yago.
🎧 Escúchalo completo próximamente en Como Va:
Spotify: https://open.spotify.com/show/3MZ3HRsv1W1uonLurJdbAQ
YouTube: https://youtu.be/bc2tXBm-4Z8
Página oficial del podcast: https://jcflorido.me/podcast-como-va-emprendimiento-y-liderazgo/